domingo, 27 de febrero de 2011

27 F 2010 03:34


A un año de ocurrida la tragedia que afectó al país y especialmente nuestra región, he querido realizar un balance y reflexionar, no con el fin de sembrar el pánico para la gente más temerosa, ni para que se vuelva a decir “otra vez con lo mismo”; sino que con la finalidad de analizar como radioaficionado lo que se vivió durante la tragedia.

Como radioaficionado puedo decir que minutos después del terremoto, comencé a escuchar diferentes estaciones, de personas autorizadas como también a personas que no siendo radioaficionados tomaron su radio y comenzaron a reportar lo que pasaba en sus respectivas comunas.

Quizá los reportes no fueron los más acertados porque pese a que siempre hay ensayos, se forman redes de emergencia, en ese momentos todo se olvida y cuando no se cuenta con suministro eléctrico, muchas estaciones no tienen respaldo de baterías, lo que dificulta aun más la comunicación.

En este orden de ideas, nos propusimos como radio club, mejorar nuestras instalaciones, fue así como con nuestros propios recursos instalamos una estación repetidora que cubre con comodidad nuestra provincia, parte de Malleco, Ñuble y Concepción. Además seguimos preparando y formando radioaficionados de diferentes edades, hombres y mujeres, de  lugares apartados como Lebu, Los Alamos, Yungay,  Pemuco y Cabrero.  Personal de Ejercito, jóvenes y señoritas pertenecientes a la Defensa Civil de Los Angeles, asesoramos a nuestros amigos de Lebu para que se reactivara su radio Club, que hoy está  en funcionamiento.

Es necesario que en nuestras casas contemos con un sistema autónomo de energía eléctrica, no solo por la radio, ya que además se puede hacer funcionar una bomba para la extracción de agua, elemento fundamental para este tipo de emergencias. También es necesario que sus instalaciones se encuentren en un lugar seguro, con sus mástiles o torres bien afianzadas al suelo.

Tener en sus equipos las frecuencias de los servicios de emergencia con la finalidad de escuchar y recopilar información, las frecuencias donde mantienen los demás colegas, las repetidoras y la frecuencia  de encuentro (en Los Angeles, Chile, 147.600) en el caso que falle la repetidora.  Tener una radio musical AM y FM  a pilas y linternas a mano.

Concurrir a la casa de los colegas con los cuales no se tenga contacto radial, con la finalidad de verificar el estado en que se encuentran; acercarse a una unidad de Carabineros para recopilar información sobre lo que acontece y entregar dicha información a los demás colegas (se debe corroborar la fuente de información para que esta no sea errada).

Sin duda hemos aprendido mucho luego de ocurrida la tragedia, espero que nos sirva para madurar y saber que este es un país sísmico y de catástrofes naturales, con climas diversos,  por lo que debemos estar preparados en el caso que estas ocurran.

Se insta a nuestros colegas, socios y simpatizantes a seguir trabajando por este hobby ya que en momentos de emergencia LA RADIO es el único medio de comunicación con el que podemos contar.




Jorge Moya M. - CE5WOK
Presidente Radio Club Carabineros Los Angeles
CE5SLC